En esta segunda entrada voy a analizar el cuestionario que he realizado para probar la herramienta de formularios. El cuestionario se encuentra en este enlace.
El cuestionario está basado en el clásico concurso televisivo "¿Quien quiere ser millonario?". Intentar copiar las dinámicas del concurso en esta herramienta ha permitido encontrar alguna de sus limitaciones, aunque es verdad que pese a permitir preguntas de múltiple elección, la herramienta de formularios no está diseñada para este tipo de uso. Debido a los requerimientos evaluables no se han podido hacer todas las respuestas de elección múltiple, aunque la mayoría conservan ese formato.
El concurso, en una de sus múltiples versiones, consta de 12 preguntas progresivamente mas difíciles. Tras responder a una correctamente se acumula una cantidad de dinero. El jugador puede renunciar y plantarse en cualquier momento para ganar la cantidad acumulada. Si falla una pregunta, es eliminado, aunque aun puede ganar el dinero equivalente a la segunda y séptima preguntas, si las ha llegado a superar. Existen mas mecánicas, como los comodines, pero son imposibles de implementar en esta herramienta.
En primer lugar, es necesario convertir el formulario en un cuestionario, lo que se puede hacer en la sección de configuración. Esto permite seleccionar respuestas correctas, y autocorregir el cuestionario al terminar. No ofrece la opción de evaluar la pregunta tras ser respondida, por lo que ya se pierde la dinámica principal del concurso, que es la eliminación al primer fallo.
Para este formato no se pueden poner las preguntas todas seguidas en la misma sección, como ocurría con el formulario de la publicación anterior. Es necesario que cada pregunta disponga de su propia sección, para que el concursante vaya avanzando. Sin embargo, no existe la opción de bloquear el retroceso, y se pueden cambiar las respuestas después de haber pasado a la siguiente. Esto rompe la secuencialidad del concurso, y termina de deshacer su estructura.
Para evaluar cuanto dinero se va ganando se puede recurrir al sistema de puntos. A cada pregunta se le asigna un valor dado, para que todas sumadas den un millón de puntos, por lo que se conserva esta mecánica. Aun así, debido a que es imposible interrumpir el formulario a la primera pregunta fallida, se puede acabar con una cantidad de puntos absurda, que no se corresponda con ningún premio real. Obviamente tampoco se puede programar para que al fallar una pregunta se conserven solo el número de puntos equivalentes a la segunda o la séptima preguntas.
Con todo ello se puede concluir que, pese a ser una herramienta muy intuitiva y sencilla, carece de la flexibilidad y la capacidad de personalización necesarias para emplearse en usos mas avanzados. En los cuestionarios de Moodle existen mas formas de personalización, aunque a costa de hacer la herramienta mas compleja y difícil de usar. En general, se puede decir que se trata de una herramienta adecuada para la mayoría de necesidades, aunque un usuario que quiera sacar algo mas de ella tendrá que buscarse otras opciones.